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Sotabosc

By 7 febrero, 2018Quesos

La segalla es, en catalán, la cabrita que todavía no ha parido. Y da nombre a una sociedad que en su día montaron Anna y Pere, donde se produce el queso Sotabosc. Se trata de una ganadería ecológica que ambos gestionan con profundo mimo. Las cabras, en torno al centenar, son cuidadas por los dos socios, que diariamente las sacan a pastar, ordeñan y cuidan con esmero. Hay que decir que ésta es de las primeras explotaciones de Cataluña de cabras de raza payoya.

Están ubicados en L’ Albiol, paradójicamente a pocos kilómetros de la línea del AVE, lo que da un carácter aún más romántico a la filosofía de una ganadería ecológica por su contraposición a las prisas de los tiempos modernos que el AVE engalana.

Un entorno mediterráneo de monte bajo, arbustos y clima más bien seco son factores que imprimirán a las cabras una alimentación peculiar que, a su vez, reflejarán en las características de la leche que producen. Así, el queso que producen Anna y Pere tiene la exclusiva firma de la casa: cabras foráneas, alimentación natural, cuidados ecológicos y todo el cariño de quien hace las cosas convencido de que la calidad está por delante de todo.

El espíritu de Anna y Pere es elaborar con honestidad un producto distinguido que lleve al paladar del comensal los sabores de la tierra, la vida de los animales y el trabajo de las personas.

En esta primera etapa de producción, descubriendo más y más posibilidades, dando cuerda larga a la cometa de la creatividad, asentando la cría de las cabras y la experiencia de la ganadería ecológica, La segalla nos ofrece este Sotabosc (sotobosque en castellano). Un queso de coagulación láctica, que deja percibir claramente las cualidades de la materia prima y del delicado proceso de elaboración. Este es el principio de una familia de quesos de gran calidad. Seguiremos de cerca a La segalla.

Dónde: L’ Albiol (Tarragona).

Desde 2014.

Leche: pasterizada de cabra payoya.

Coagulación láctica.

Curación: quince días.

Al ojo: cilíndrico de unos 10 cm de diámetro y 3 de altura.

Presentación y corte: piezas de unos 200 gramos. De corteza natural, florida, de color grisáceo. La pasta, casi blanca, es compacta y un poco friable.

A la nariz: trae notas a setas y bosque. Humedad.

A la boca: suave, recuerda claramente a la leche de cabra y el obvio toque a yogur. Muy aterciopelado y amoroso.

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