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Queso cerveza

By 15 marzo, 2015Quesos

Hablando con unos y con otros, parecía que la idea de macerar un queso en cerveza, podría ser interesante. En lugar de sumergir el queso en aceite para conservarlo, bañarlo en cerveza podría conferirle sabores particulares a través de las nuevas bacterias.

Partiendo de un queso tierno de cabra, de un mes de maduración, preparamos un baño de cerveza tipo strong golden ale de Naparbier. Tuvimos los quesos bañados durante dos meses. Durante este proceso, los fermentos de la cerveza se hicieron amiguitos del queso y poco a poco se fueron  metiendo en materia. Al cabo del tiempo, nada quedaba del queso original.  Todavía nos parecía que el material resultante no era suficientemente interesante y decidimos añadirle algo que le diese peso, como un penicilum roquefortis.

Llegado el momento, como todavía parecía que el queso era poco queso, decidimos lavarlo con aceite de oliva. Y así permaneció las últimas semanas de curación.

El resultado es una masa que mucho más tiene que ver con la cerveza que con el queso, hasta el punto de que éste no es más que un soporte para transmitir un sabor amargo, esencialmente de malta con algunos matices de lúpulo. Enormemente sorprendente.

queso cerveza

Dónde: En mi casa.

Leche:  Cabra pasterizada.

Curación primera: 30 días.

Maceración: en cerveza, 60 días.

Curación segunda: en cava artificial, 60 días.

A la vista: Cilíndrico de 10 cm de diámetro y unos 3 – 4 cm de altura. Corteza oscura.

Presentación y corte: Piezas de 0,3 a 1,5 kg. Pasta blanda, algo cremosa pero frágil. Color marfil muy claro, con manchas de moho azul.

Al gusto: tiene un olor que recuerda a la cerveza, y su sabor lo confirma. Muy distante al sabor de un queso normal.

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