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Moluengo

By 19 junio, 2017Quesos

Historia del queso Moluengo

Aprovechando su experiencia como ganadero, José Luis Abellán decide entrar en el mundo del queso y es por ello que en 2014 ve la luz Quesos La Rueda, en Villamalea (Albacete). Es un paraje extraordinario, cercano a las hoces del Cabriel, sobre el que la sombra del pico Moluengo se yergue para inspirar el nombre de este queso.

Se trata de un queso de leche cruda de cabra y coagulación ácida, moldeado en forma de rulo mediano, con una paja como eje longitudinal. En su corteza se ha cultivado geotricum candidum  y se ha envuelto con ceniza de carbón. La corteza es comestible pero, como siempre decimos, no es obligatorio, aunque muchos pensemos que degustarla es imprescindible… En este queso, la acción del carbón vegetal ayuda a secar muy lentamente la pasta, a la vez que acumula la humedad, cosa que favorece el desarrollo del geotricum candidum.

Nuestro Moluengo tiene su hermano mayor en Francia, llamado Saint-Maure de Touraine. Resulta curioso saber que la costumbre francesa de elaborar quesos con leche de cabra viene de los tiempos de los árabes, cuando penetraron en Europa a principios del siglo VIII. Llevaban consigo su lengua, su religión y sus costumbres. Entre ellas, naturalmente, no faltaban las culinarias, y el queso de cabra era uno de sus productos representativos.

Denominación comercial: Moluengo.

Dónde: Villamalea (Albacete).

Leche: cruda de cabra murciano-granadina.

Coagulación: ácida.

Curación: 20 días.

A la vista: cilíndrico tipo rulo, de unos 5 cm de diámetro y 20 cm de longitud.

Presentación y corte: piezas de unos 350 gramos. Corteza enmohecida y cubierta de ceniza. La pasta es blanca, de color blanco, casi totalmente compacta.

Al gusto: muy aromático, suave, muy ligeramente ácido.  Recordará notas fúngicas y de heno. Persiste un notable sabor a leche de cabra.

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